sábado, 6 de octubre de 2018




OTRO LADRILLO en la PARED- II (dos) : ELLOS y YO


Jajajajajaja, ellos creen que estoy loco. Me tienen encerrado acá y me estudian, me hacen todo tipo de pruebas para convencerse de que tienen razón. Dicen que desvarío, que me alejo de la realidad, que escucho voces o por lo menos que invento escucharlas. En fin, que no cumplo los parámetros de lo que para ellos es la cordura, la “normalidad”. Jajajajajaja

Pero nunca se les ocurrió preguntarme a mí, qué es lo yo considero que es la normalidad. Son unos simples mortales que solo tienen una vara, una forma de medir la normalidad. Ellos tienen un solo mundo y una sola manera de ver las cosas. No conciben que puedan haber varios mundos que coexistan al mismo tiempo y en el mismo lugar.


No pueden siquiera abrir su propia mente para tratar de ampliar los límites y su concepto entre Realidad y fantasía, ilusión, se quedan meramente en lo que ellos perciben como real, donde la esencia implica la propia existencia, por lo tanto si existe es.

Tan ocupados están en atenderme y no en entenderme, que sus propias mentes se limitan a un individuo y dejan de percibir el todo. Pienso que tendrían que ver más la televisión y tratar de entender a Sheldon cuando habla de la teoría de las cuerdas. O tal vez indagar la paradoja del gato de Schrödinger.

Jajajajaja, pobres individuos encerrados en rutinaria normalidad, abran su propia mente y dejen correr libre a su dormida imaginación y podrán entenderme.

Y sí, estoy loco, pero por razones totalmente diferentes a la que ellos creen.

Ellos pueden sondear en mi pasado, explorar quizás mi mente pero jamás podrán explorar mi Alma…




***
El excelso ciudadano

jueves, 4 de octubre de 2018




OTRO LADRILLO en la PARED: I (uno) -Vivencias de LOCOJUAN - 

Hubo un tiempo en que podía caminar con mis propios pies y volar con mis sueños, soñaba que era libre y podía mirar el cielo con las nubes jugando a transformarse en diferentes figuras, un rato como un pájaro que pronto se transformaba en caras riéndose de alguna tontería y al otro rato las mismas nubes estaban tristes y  comenzaban a llorar, cuando esto pasaba me gustaba andar bajo la lluvia descalzo hasta que saliera el arco iris. Me juntaba con otros chicos- grandes igual que yo para hacer barquitos de papel en los que andaban los piratas por las cunetas de las calles de mi pueblo.

 Hubo un tiempo en que fui feliz. A nadie le importaba que ya no me afeitara y que anduviera descalzo, ni que me sentara en la plaza durante horas enteras hasta que llegara la noche. Es un loco lindo que no le hace daño a nadie, decían que dice que decían.

Pero hubo una vez hace no sé cuándo, que las calles se llenaron de soldados  , la gente estaba más triste y casi no conversaban con nadie, todos miraban de reojo, nadie quería jugar conmigo, mucho menos cuando los hombres que tenían uniforme me sacaron de la plaza, me desnudaron y me tiraron agua con una manguera a pesar que yo no quería, después me cortaron el pelo y la barba diciéndome que la próxima vez me iban a encerrar.

 Un día de esos días, me alzaron en una ambulancia y me pincharon con algo que me hizo dormir. Me desperté encerrado entre cuatro paredes blancas que de tan blancas me dolían los ojos al mirarlas. Una vez al día, después de comer y tomar –a la fuerza- unas pastillas de colores me dejaban salir a un patio donde había un montón de locos con los que no se podía conversar –porque estaban locos- no se entendía que era lo que decían.

Pasó un tiempo hasta que me transformé en un ladrillo y pasé a ser parte de la pared. Mano de pintura sobre manos de pintura –blanca obvio- que luego de un tiempo se empieza a descascarar, como intentando dejarme desnudo para poder descubrir mi propio Yo, mi esencia, mi conciencia de Ser.

Hace mucho tiempo ya que estoy integrando esta pared, a la cual le pusieron dos ventanas que me sirven de ojos para poder ver lo que sucede a mi alrededor, también una puerta para que puedan pasar las personas que llegan al cuarto. Pero juegan conmigo, entran y salen, algunas me hablan, otras intentan pincharme, pero yo, ya nada siento. A veces pasa mucho tiempo para que alguien atraviese la puerta. Entonces quiero gritar bien fuerte para que se me escuche.

Me siento tan Solo…

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El excelso ciudadano

lunes, 1 de octubre de 2018


UNA BALA PARA SU RELOJ

Estaba cansado, José. Muchas horas pasado de rosca. Estos chimangos no tienen piedad, y tienen el poder de mentir por los satélites. Recuerda con tristeza a otro suicida. Quizás, lo único que lo emparente con Dardo Constantini, más allá de utilizar un arma de fuego para terminar sus días, sea que fue empujado a dispararse por factores externos.
A veces, las personas mueren antes de tiempo. El insomnio de José se marea entre cigarrillos con el estómago vacío y una radio que repite, dando como cierta, como puñetera prostituta, la versión macilenta del magnicidio, que ciertos personajes con intereses cuanto menos… sospechosos, como Patricio Cow y María Quijano, estaban haciendo circular desde temprano. Otra forma de utilizar la canillita de Pilatos.
Hace unos años, existía un hombre entre el pueblo, un hombre con el alma joven, llena de fuerzas, sueños, vigor, empatía, amor por el Otro. Vino a la ciudad con el objetivo de construir un espacio donde pudiera, además de plantar lo necesario para subsistir, poder transmitir su propio conocimiento a Otros para ir logrando desenchufarlos, de a poco, del Sistema.
El Sistema, decía en esa época, enfrascado en quijotescas luchas contra gigantescas ventanas en lenguaje binario, ventanas que, por otra parte, sólo hacían de leves puentes hacia un mundo completamente desconocido y oscuro, es como meter un aparato de grabación audiovisual al fondo más hondo del océano y de los tenues vistazos del desierto en el abismo contactar con la vida que siempre se abría paso, pero no sólo contactar, mediante la interpretación de la observación construir un corto castillo de lógica que la hegemonía cultural luego imponía como la más inocente visión científica.
Los programadores eran intérpretes tendenciosos, estudiaban en facultades de Ciencias Naturales extendidas a lo largo y a lo ancho de la urbe. Tenían una tarea necesaria, urgente, con la Realidad. Programaban las máquinas que traducían lenguajes. El del clima, por ejemplo. Habían otras máquinas que industrializaban la comida, también, o máquinas que intercambiaban tracción química en movimiento físico en los vehículos, a base de combustible hecho de huesos de animales viejos.
El hombre corrompiendo un ciclo, la historia de la Tierra. Contra ésos programadores luchaba el joven, que fue a seguir los pasos de Juan Arturo Rambó, yendo a buscar la patria en lo insondable, en la profundidad interminable de la Otredad, un poco por curiosidad, otro poco para avanzar en la lucha por reconstruir el mundo para no olvidar que es parte del circuito de la Tierra y no al revés.
Trabajaba a la inversa. Desprogramando. Desvistiendo de lenguajes la realidad. Decía que era una especie de poeta, echando pinceladas a las interacciones, construyendo otro tipo de puentes. Abría, no ventanas, puertas, puertas de percepción que permitían recomunicar un corazón con la matriz de las cosas, echaba otro tipo de semillas a la Tierra, semillas latientes, bombeantes, de líquidos calientes, de tejidos húmedos en los que podía crecer vida a través de la vida.
Pero se adelanta uno, al llegar este joven a la Ciudad sólo traía consigo a cuestas la curiosidad y el deseo de ayudar al Otro. Se fue formando, armándose de herramientas para poder entender el funcionamiento de ciertas máquinas, su mecanismo de interacción más íntimo, físico-químico, electrolítico, que permitía ciertos actos o materializaciones que algunos daban hasta por sentado, o atribuían al misterio divino, a la magia o al ingenio.
Consiguió al llegar un laburito precario, en la fábrica provincial de puentes. Como para interiorizarse. Encontró que la construcción de un puente con todas las letras había avanzado mucho en complejidad y estética una vez que el hombre comenzó a comprender que era mucho más que extender los pasos a través de un tronco caído a lo largo de un arroyuelo o un hueco hacia el vacío.
Necesariamente, algunos árboles caían en específicos lugares a lo largo de la naturaleza, siguiendo lo que más tarde descubrieron avanzados estudiosos como precisos algoritmos arquitectónicos urbanos, para acortar el paso entre regiones. Algunos quisieron ver en este descubrimiento el indicio por el cual podrían identificar finalmente qué mierda había sido de Dios, aunque al otro lado del puente las investigaciones posteriores no arrojaron resultados visibles, al menos para la gran mayoría de la masa popular. De todas formas, pensaba el joven, habían muchas cosas para desandar en el trayecto de investigar el crecimiento y desarrollo natural y artificial de los puentes. Lo que se dio en llamar puentología.
Rolando Fava aprendió lo que pudo desde el humilde puesto de catalogador de puentes, viajando a lo largo y a lo ancho de la provincia, recorriendo bulliciosos poblados y ciudades pero también recónditos parajes de los que se habían borrado hasta los rastros de los más añejos caminantes, lugares donde quedaban escasas piedras que denotaban que la naturaleza había vuelto a reimplantarse donde alguna vez las colonias humanas habían puesto sus cimientos y nidos contra la intemperie y el desasosiego de ser extranjeros en el mundo creado (por ellos mismos) sobre la Tierra.
Encontró puentes de todo tipo, desde los más rudimentarios hasta ciertas estrafalarias aberraciones arquitectónicas que rozaban el simple mal gusto, pasando por sutiles delicadezas que algunos llamaban puentes y otros simplemente belleza, o poesía. Algunos puentes eran minúsculos, microscópicos; otros eran como carteles luminosos de gigantescas columnas de terabytes. Los había de todas las clases, de todos los tipos, pero el nivel de acceso al que podía llegar desde el pequeño recodo provincial era mínimo, por más buena voluntad que pusiera, por más ganas de caminar que tuviera.
Alguien le comentó, más pronto que tarde, que en las ciudades de arriba, supuestamente más avanzadas, existían corporaciones privadas que estudiaban medios minuciosos de intervenir la Realidad, entre ellos, los puentes. Tomó contacto con el gerente de recursos humanos de uno de aquellos lugares, la Clínica del Trébol, donde, decían los que sabían, se estudiaba, documentaba y fabricaba el futuro, con la aplicación de diversos métodos de sondaje y análisis de lo Real, lo Simbólico y lo Imaginario.
No era una clínica lacaniana, aunque empleaban la terminología del lenguaje del perro para encriptar sus descubrimientos, para procesarlos y posteriormente ponerlos en circulación de manera sesgada, circuncidada, de manera que los consumidores de la información necesariamente tuvieren que realizar algún tipo de transacción, energética o material, a la hora de apropiarse de la experiencia completa que la Clínica del Trébol ofrecía, como mejoramiento de la realidad.
En el año 68 fue aceptado. Viajó con lo puesto hacia la oscuridad civilizada. Lo poco que sabe José de aquellos años se lo debe a Andrés Fava y su diario personal, en el que a veces transcribía de manera solapada las cartas que intercambiaba con su hermano.
Se sabe que consiguió alojamiento en una pensión atendida por inteligencias artificiales a las que maquillaron como dinosaurios. Un artista plástico reconocido había delineado los rasgos reptilianos ancestrales de los velocirraptores a los que injertaron memorias RAM y ROM, así como diversos puertos infrarrojos y la programación de algoritmos, en fin, todo el equipamiento básico para atender a posibles inquilinos.
Rolando le comentaba a Andrés que había leído en algún lugar que un grupo de empresarios chinos había comenzado a implementar este método de atención despersonalizada en cadenas de hospedaje de cuarta categoría, pero que una cosa era leerlo y otra verlo con los propios ojos. Llega incluso a confesar un poco de miedo y sorpresa en un principio, hasta que la costumbre, el hastío de siempre, hicieron lo suyo.
Se acostumbra uno, hermano, decía, a entrar y salir recibiendo como respuesta una serie de chillidos ininteligibles, se acostumbra a la eterna suciedad de cuartos pequeños, asfixiantes, ¿cómo podrían limpiarlo, con esas manitos? Llega a decir que al final resultaba casi un alivio, la discreción y los buenos modales de esos lagartos, en especial en aquellos días en que llegaba tan cansado que apenas si podía arrastrar los pies y se daba como mucho un mutuo intercambio de gruñidos entre inquilino y hospedadores. Solemnes, pero amistosos. A veces, tenían atenciones con él, tal vez también con los demás huéspedes. En las noches de estudio insomne, le acercaban cordialmente hasta la puerta una bandeja con té y galletitas con chispas de chocolate, o una bolsa de tiza, o el agua caliente para tomar el mate.
Andrés nunca supo bien desde donde le escribía, su hermano. A veces creía que andaba por poblados tan esotéricos como Denver o Pittsburg, pero no podía nunca retener los signos. No terminaba de entender tanto resguardo en las epístolas de Rolando, pero siempre lo asumió como parte de la personalidad tormentosa de su hermano mayor, una especie de respeto inquieto lo abordaba entre pensamientos como ése y finalmente terminaba dejando las cosas tal como estaban.
Sí le mencionaba Rolo que había viajado un par de veces a Seattle para presenciar en vivo un programa de radio conocido como KEXP, en el que tocaban extraterrestres aterrizados en los ocho rincones de la Tierra. Que era un gusto que se daba, rateándose de cualquier tipo de estudio, algunas veces hasta del laburo al que él mismo se había apuntado por curiosidad existencial, laburo en el que se desempeñaba como becario sin goce de sueldo bajo las órdenes del dr. H. S. Thompson.
Por supuesto, todos estos ausentes estaban más que bien vistos por el dr. Thompson. De hecho, constantemente se hacía percibir en las cartas de Rolando que eran ausencias instigadas por el mismísimo Hunther S. Thompson, como tareas de campo, le decía Rolo a Andrés, aparentemente el acto de creación de puentes llega a aristas casi insospechadas, hermanito mío, se estudian teorías de Burroughs, análisis decadecimales aleatorios de Ginsberg, las actividades en el campo de la praxis de Kerouac, incluso hay estudios sobre el jornalismo de borrachines a los que dueños de bares como el señor Bukowski pasan lista al abrir y echan a las patadas un par de horas después de cerrar, cuando hay que ir a apoyar la cabeza en una superficie lo más mullida posible o esperar con el libro de actas a los acreedores, o cosas de esa estirpe.
Según Andrés, Rolando Fava siempre estuvo comprometido con el conocimiento, gracias al aporte de la abuela materna, quien les transmitió a ambos el amor por la naturaleza y la emoción por ver el crecimiento de las plantas y los árboles desde la sabia infancia de las semillas albergadas en el centro de la Tierra. Incluso Rolando le dedicaría su tesis de doctorado a la nona Paulina, que le enseñó a ver belleza hasta en una pobre naturaleza muerta.
Durante su desempeño como catador provincial de puentes, concurrió al Instituto Polisémico, donde observaba a los alumnos de Rossi y de Mazzei y presenciaba los actos quirománticos de Mainetti y Christmann, de quienes tomó los principios rectores de la simplificación y estandarización que posteriormente regirían su modo de hacer docencia, métodos con los cuales distribuiría un conocimiento nuevo y contrahegemónico.
Según llegó a comentar Andrés, poco después él mismo concurrió a formarse en el Instituto junto a su hermano, facilitando que posteriormente ambos pudiesen trabajar en un sector particular de la Fábrica Provincial, desde donde, con sus influjos e impronta particular, trajeron imprescindibles mejoras en la calidad de vida del binomio más pequeño de las células llamadas familia.
Incluso llegaron a facilitar la creación de un minúsculo habitáculo que llegó a funcionar como banco en el pequeño barriado donde funcionaban sus oficinas de la fábrica, un banco cooperativo, de acceso público y universal, donde cada uno ponía y sacaba exactamente lo que necesitaba para circular, al mismo tiempo que se daban charlas y debates públicos de empoderamiento popular.
Rolando estudiaba periódicamente, se mantenía informado mediante las publicaciones de aventuras de fotógrafos en La Plata o las crónicas del Traductor Suicida. Se interesó particularmente por las intervenciones de Lukács, que en ése tiempo volvían en forma de fichas resignificadas por muchachos como Emilio Renzi.
Comenzando a vislumbrar que el estanque le quedaba chico, Mainetti, Albanese y Piazzolla le aconsejaron probar suerte en la Clínica del Trébol, a la que arribó, como dijimos, en Mayo del 68, para desempeñarse como becario a las órdenes del dr. Thompson, concentrando su trabajo en el desarrollo de válvulas para tratar problemas congénitos propios de la formación de túneles, variante subterránea de los puentes, dentro de lo que ya se empezaba a nombrar como Puentes NoConv – que incluía desde canales fluviales hasta circuitos radioeléctricos.
A comienzos del 75, Rolando Fava ya maquinaba la estandarización de sus ideas para la refertilización de sectores enteros afectados a diversos tipos de polución – química, auditiva, aérea-, mediante una técnica de su inventiva a la que llamaba Com.Pa.S., o Intervención de Revascularización Geométrica. Profundizó sus conocimientos en hagiografía, lo que le permitió estudiar con detenimiento la anatomía de ciertos ríos y su relación con la hidratación de diversas parcelas de territorio. Fue el principal trabajo de su carrera, incluso le dio renombre en el jetset de la urbanística posmoderna.
En el 80 regresó a las pampas, sponsoreado por el Instituto De la Clepsidra S.R.L., regenteado por el ya muerto Ramón De la Clepsidra, con el cual trabajó en conjunto durante largos lustros de tiempo. Eran un dueto de trabajo encantador. De la Clepsidra realizaba puntillosos estudios hagiográficos y cartográficos sobre los que posteriormente Fava intervenía reacomodando su geometría. Fava confiaba a tal punto en la mano de Ramón que se comentaba que si la cartografía no era realizada por De la Clepsidra, Fava no ponía manos a la obra. Así lo confirmaban incluso comentarios de tribuna como los de Silvio Marzolini para Ambito Bicicletero.
Alcanzando reconocimiento mundial, en el año 85, a instancias de Ramón De la Clepsidra, y esperando reproducir los costados más luminosos de su experiencia en la Clínica del Trébol, funda la Sociedad Rolando Fava, donde, además de prestar su servicio a la comunidad, se instauró un centro de capacitación para aprendices de puentistas. También, cada bienio se producía un Congreso para Consultantes sobre Tepuens, para los ingenieros, arquitectos o urbanistas de todas las naciones.
En el año 89, cuando un patilludo astronauta lanzaba una campaña de revolución productiva, Rolando inauguraba el Laboratorio Alquímico de Investigación Cuántica, que resultó ser el embrión de lo que casi diez años después sería la Universidad Rolando Fava. Rolando no estaba muy de acuerdo con meter su nombre en todos lados, pero De la Clepsidra ya se lo había hecho notar al inaugurar la Sociedad, su nombre atraía inversores.
En el 92, se creó el Instituto de Puentes y Urbanismo de la Sociedad Rolando Fava, con el lema ‘tecnología de avanzada al servicio del humanismo’, dejando definitivamente el trabajo en el Instituto De la Clepsidra. Trabajaría allí prácticamente hasta su muerte.
Nada de lo que estaba haciendo era gratis. A pesar de estar trabajando a favor del pueblo debía financiar su trabajo. Y la reestructuración de las condiciones de la tierra no era algo que beneficiara a los pocos de siempre, aunque a esos pocos debía de pedirle dinero para arrancar a trabajar. Las cadenas de pago, los cheques diferidos, los pagarés, las distintas argucias financieras fueron ganando terreno en los pensamientos del señor Fava.
Se dio cuenta que su nombre y las buenas intenciones no bastaban. Ni siquiera para que los terceros abonen sus cuentas. Una de las entidades que constituía el núcleo duro de sus clientes habituales, llamada Programa de Avanzada Marítima Internacional, que intentaba el ambicioso plan de unificar mares y océanos mediante túneles y canales, le debía a la Sociedad R.F. una cantidad aproximada de dos millones de dólares verdes.
Rolando Fava no podía cumplir con sus obligaciones, la culpa y el remordimiento lo consumían lentamente. Pero fue peleando, luchando y luchando, galopando contra el viento, hasta que el viento lo cansó. El Programa de Avanzada Marítima Internacional se encontraba terciarizado, intervenido por tiburones que ahora acompañan a Cow, como Gerardo Fernández Helgueta, que venían pateando pagos y otras cuentas pendientes tratando de cerrar los números de sus libros.
Rolando Fava no aguantó más la vergüenza, y tomó una decisión política, para visibilizar la problemática de la Sociedad que él mismo había creado. En el día del cumpleaños de su amigo Ramón, se despidió del mundo. , siete cartas para ser distribuidas.
Rolando, suicidado por la sociedad, desempeñó su papel en el teatro de la crueldad retejiendo las delicadas y sutiles redes por las cuales volvía a circular líquido vital por el sueño de los hombres. Su legado vivirá en los amantes de la naturaleza.

°°°

Escritor invitado. http://elparaisodelasdelicias.blogspot.com

sábado, 29 de septiembre de 2018

DIFERENTES


¿Qué clase de mundo es este?
¿por qué no podemos compartirlo?

Nos están matando

solo por ser diferentes,
por no hablar el mismo idioma
por no tener el mismo color
por profesar distinta religión

*

Estamos tristes
tenemos lágrimas
y no deberíamos tener lágrimas
deberíamos tener una sonrisa
gigante como un sol
que le diga al mundo
que hay lugar para todos
que podemos convivir
y que somos felices

*

Todo cambiaría
si supieran que lo importante
es entender el mundo del otro
y vivir libremente
en la diferencia
y no esclavos del odio
y la prepotencia.

***


El excelso ciudadano



miércoles, 26 de septiembre de 2018


SIMBIOSIS

*
Qué placer es el de la lectura. Poder tomar un libro y simplemente dejarte llevar a los mundos imaginados por el autor, y así conocer nuevos lugares –reales o inventados, lo cual no tiene demasiada importancia- por el tiempo que dure la lectura y muchas veces, la re-lectura.

Y después, las ganas de querer poner por escrito lo que tienes en tu mente y tu Alma. Entonces, lentamente, casi subrepticiamente te empiezas a convertir en escritor. Cual caza-fantasmas literario, atrapas palabras sueltas en el viento en las blancas páginas de un libro, permitiendo que estas sean gozadas –por ávidos lectores- desde hoy a la posteridad.

Están aquellos que dicen que a las palabras se las lleva el viento, y está bien que así sea. Es una forma de distribución de las anécdotas y vivencias de la gente. La oralidad, permitió durante mucho tiempo, que se mantuvieran vivas las costumbres de nuestros ancestros y de otros pueblos.

Y la palabra hablada se transformó en palabra escrita. Primero en piedras, tablillas, papiros y finalmente en papel. Luego los manuscritos fueron reemplazados por la imprenta, lo cual aceleró aún más la distribución de los conocimientos y de las artes de la literatura.

Y los tiempos se aceleraron, que la máquina de escribir, algunos años después la computadora personal, que la Tablet y los libros digitales, que…

Yo, me sigo quedando con las palabras escritas en un papel, la satisfacción de encontrar el libro que querés y ese olor a nuevo… ese olor del libro nuevo que  lleva  tu mente a la imaginación y al placer de la próxima lectura.

***
El excelso ciudadano

lunes, 24 de septiembre de 2018




LA ABUELA GRINGA

* 
No estuvo en la tapa de ningún diario ni revista y nunca salió en televisión, ni siquiera tuvo la posibilidad de terminar de estudiar. Pero tuvo una vida rica, sabia y plena. Llegó a ser feliz. Una vida que fue dura, porqué negarlo. Un tiempo difícil, no solo para ella, sino para miles, ciento de miles como ella, que no se quedaron sentados esperando que pase la vida. Prefirieron hacerse cargo de sus propias vidas, sin esperar dádivas ni favores de los poderosos de turno. Recuerdo que decía -mientras tenga dos manos y salud para trabajar, yo voy a trabajar-  y eso hizo hasta que la artrosis le impidió seguir trabajando, a los 80 y tantos años.

Inmigrante, como muchos gringos que vinieron a hacerse “la América”, allá por la décadas del 20 y 30 del siglo pasado. Vieja sabia como pocas, con esa sabiduría aprendida en la diaria pelea de sobrevivir, haciendo -como decía- lo que se debía hacer para ayudar a su compañero de vida, a conseguir el peso para alimentar y cuidar de sus cinco hijos –uno de los cuales fue mi padre- que lograron lo que ella no pudo; estudiar y terminar la secundaria, y lo que ella valora todavía más, todos ellos son “buena gente”, trabajadores, solidarios, honestos, siempre dispuestos a dar una mano sin esperar nada a cambio.

Pero un día, como a todos nos sucederá, ella partió a integrarse con el cosmos. Pero tuve la gran suerte, de que me viera terminar la Universidad, el primero de sus numerosos nietos que lo lograría. La inmensa felicidad que sintió, fue como una caricia para el Alma.

Y hoy, que hace un tiempo que ya no está junto a nosotros, tengo unas inmensas ganas -como cuando éramos niños en su casa- de tomar sopa de “Vitina” con un huevo batido y decirle al oído “cómo te extraño, Abuela Gringa”

***

El excelso ciudadano


domingo, 23 de septiembre de 2018


LAS FALDAS DEL  PECADO     



La joven mujer llegó a la comisaría del pueblo, con la ropa hecha jirones y totalmente bañada de sangre. Dudó un instante y luego entró y se dirigió al oficial que se encontraba leyendo, en el escritorio de la entrada. A media voz ella dijo –buenas, quiero hacer la denuncia de una violación - el oficial dejó la lectura. No levantó el tono de la voz ni hizo un gesto que lo indicara, pero claro se escuchó, siéntese, con tal autoridad, que no permitió ni un dejo de duda. Luego mirándola directamente a los ojos le preguntó: ¿cómo dice Ud. que ocurrieron los hechos?

La mujer, tartamudeando, empezó un relato, entrecortado y con lágrimas en los ojos..."yo, yo...terminaba de cerrar la puerta cuando...cuando sentí que me respiraban en la nuca, mientras una mano áspera me tocaba la entrepierna, mientras...mientras al mismo tiempo me decía con una voz aguardentosa -no grites, porque te mato aquí mismo-"

Y mientras iba relatando lo sucedido, por su mente las imágenes –como fotos- vividamente aparecían en secuencia… cuando la arrastraba al dormitorio y la tiraba en la cama, el reflejo de ese rostro desencajado,  como poseído por el mismo diablo, las ropas rompiéndose y el cortapapeles.. el cortapapeles que había quedado en la mesita de luz y que alcanzó a manotear.  Y no sabe de dónde sacó las fuerzas necesarias, pero que usó contra su atacante una y otra vez, tal vez, más de una veintena de veces.  Cuando sintió que su atacante ya no tenía más fuerzas, se deshizo de él y corrió las dos cuadras que separaban su casa de la comisaría.

Cuando hubo terminado su relato, el oficial – totalmente indiferente-  le pregunta ¿Ud. lo conocía?
 ...
Ella, mirándolo más allá del dolor y tal vez, de esta vida, lacónicamente le dice ¡Sí!, era el Padre Pepe, el cura de la iglesia del pueblo…

ººº
El excelso ciudadano

jueves, 20 de septiembre de 2018


EMERGIENDO A LA VIDA

*

Tercer Milenio

lleno de conocimientos,

con máquinas nuevas y  gente vieja

tecnología que ayuda y envejece

el hombre ya no tiene un rumbo definido,

perdido en el infinito,

parece que solo espera

volver a ser una partícula más

en medio del extenso universo

*

Pero…

desde la larga noche de los tiempos

desperezándose lentamente,

cuál crisálida esperando ser mariposa,

emerge de su pupa

el hombre nuevo

en busca de su destino


***
El excelso ciudadano

Dibujo: Guille Garcete



miércoles, 19 de septiembre de 2018



IN MY SMART HOUSE


Vivo en una casa inteligente, apenas suena el despertador –y si el día está lindo y hay sol- se corren las cortinas y empieza a sonar la música que previamente seleccioné para esta ocasión. Lentamente las ropas de cama que me estaban cubriendo, se corren dejándome destapado listo para levantarme. Apenas me levanto, la cama se arregla sola, quedando impecable.

Simultáneamente, en el baño, la ducha está preparada con la temperatura acorde a la época del año que estemos transitando. Luego de bañarme, me dirijo nuevamente al dormitorio, donde sobre la cama hay tres mudas de ropa, para que pueda elegir la que voy a ocupar ese día y un control remoto, con el que puedo manejar todas las funciones  de los equipos que hay en la casa, e incluso a todos los hologramas que conviven conmigo.

Una vez cambiado para salir, voy a desayunar en la barra de la cocina, donde Gabriela termina de servirme un humeante café -recién molido- al cognac, preparado con los siguientes ingredientes: 4 cucharadas de café molido,  4 copas de Courvoisier y 4 terrones de azúcar. Mientras saboreo el café, despliego una pantalla holográfica y leo los principales diarios de la ciudad y del país. En otra pantalla –dividida en cuatro- se pueden ver los noticieros de la televisión, pero no les presto demasiada atención. La temperatura es agradable, alrededor de los 24ºC, miro el termómetro exterior y marca 4 ºC -y que pretendo-  si es invierno.

Mientras  desayuno, la heladera hace una lista con las cosas que son necesarias comprar, y una vez chequeada por Gabriela (el robot que hace de servicio doméstico) la propia heladera se conecta con el supermarket y le hace el pedido, que llegará a la casa en un plazo no mayor a una hora traído por un “drone cadete”.

Camino hacia el garaje cuando escucho un suave zumbido, miro hacia el dormitorio y veo al perro subido al robot-encerador que está limpiando la pieza, aprieto un botón de mi control remoto y hago desaparecer el holograma del perro. Llegando al garaje la puerta se abre automáticamente por acción de un sensor infra-rojo y escucho apenas el motor eléctrico del auto que está calentándose, mientras me espera para llevarme al trabajo. Cierro la puerta  del auto, mientras el portón  del garaje se abre. Le indico la dirección adónde quiero ir  y cómodamente empiezo a revisar las notas de lo que debo hacer en el día, en la pantalla del holograma que desplegué delante de mí.

De pronto la vi. Surgiendo de la nada, se corporizó, era real.  Ella era primavera, estaba hecha de flores, tenía la frescura de la mañana y la inocencia de aquel que emerge a la vida. Su risa contagiaba a las nubes, mientras el sol le guiñaba un ojo. Todo parecía brillar a su paso y se llenaba de colores el camino. Quise hablarle, preguntarle cómo se llamaba, dónde podría encontrarla. Más no me fue posible, cuando el infernal tráfico me permitió estacionar, para bajarme a buscarla, ya era muy tarde, se había perdido en el mundo de personas, que cual hormigas de futuro, se dirigían a su diaria rutina. No pude sacarme su figura de la cabeza, durante todo el día, ni los siguientes días de los últimos diez años...

De nuevo en mi casa, abro la puerta con el comando de voz, suena de fondo “Heartbreaker”  de Led Zeppelin...“Well, it's been ten years and maybe more since I first set eyes on you - The best years of my life gone by, here I am alone and blue…” y adentro me está esperando en la mesita ratona del living, un aperitivo listo para ser tomado, y ella sentada en el sofá - tal cual mis sueños- solamente vestida con mis recuerdos. 

Por suerte, a los hologramas se los puede hacer como uno quiere.

ººº

El excelso ciudadano


martes, 18 de septiembre de 2018


OJALÁ QUE SE ACUERDE…


Tiene que haber una manera
tiene que existir una forma
tiene que encontrarse un mecanismo
para que ella se acuerde lo importante que ha sido para mí
de lo feliz que me hizo en el tiempo que compartimos

º
Que logró sacar mis sentimientos escondidos
que todo tuvo sentido y los días merecían ser vividos
que fue mi norte y mi rumbo
que le dio vida a mi vida
que fue consuelo en mis desdichas
y sonrisas en mi alegría
que aprendí de su sabiduría
que ser solidario no era solo un enunciado
que estaba bien dar la mano al necesitado
que lo material no era lo importante
que era mejor Ser que Tener
que el odio y el rencor eran una pérdida de tiempo
que la verdadera belleza está adentro y no es efímera
que el tiempo pasa y uno envejece pero sigue siendo bello

º
Ojalá, que cuando ya me haya ido
sepa que con ella conocí el amor
y que nunca se olvide
¡cuánto la Amé!


ººº

El excelso ciudadano 

domingo, 16 de septiembre de 2018




UNA CARTA EXTRAVIADA

En mi ordenado despelote me encontraba tratando de decidir qué cosas irían a la basura y que no, en una de esas limpiezas que realiza uno de su casa –con la promesa de tirar todo lo que no sea útil- en las cuales inevitablemente, vuelve a guardar un gran porcentaje de cosas –porque tal vez sea útil en el futuro o de tarado nomás- cuando encontré una carta que me había escrito mi hija hace varios años atrás. Cuando la releía, mientras me secaba la alegría de los ojos, más agradecía a la vida por la oportunidad de tener una hija como ella, a la que amo profundamente.

La carta decía lo siguiente:
“Quizás, desenmarañar los ovillos de mi cabeza y descomponer casi de manera atómica lo que siento, no es lo mejor que me sale, quizás dado el momento oportuno, si es que de hecho existe uno (y no lo son todos)no pueda unir fonemas en palabras más bonitas y descriptivas con todo aquello que, como nudo, no puede pasar más allá de mi garganta, quizás por eso estoy aprendiendo a entregar las cosas de otra manera, quizás por eso te estoy escribiendo con el insomnio del acompañante, y quizás, me atreva a decir –sí, soy una atrevida!- que todo esto se lo deba a tu 50% de genes. No es reproche para nada!

No sé si lo aprendí de vos, pero está más que claro que a los dos nos funcionan más las cosas por escrito, ya sea porque tengamos más tiempo para formular nuestros pasos o porqué en la escritura apartamos el orgullo y la “frialdad” y nos animamos a volcar, sin restricciones o límites, eso que hace tiempo aguarda salir.

Hoy la excusa más linda que encontré para escribirte es que no hay excusa, que te escribo porque es miércoles y estos días me encantan, que te escribo porque de madrugada es donde más viva me siento, que te escribo porque las sinapsis están a mil, y los engramas con recuerdos sobreviven a la conciencia cual catarata… y cómo quedarse estancado en el ayer no aporta, hoy –presente- te declaro este día memorable porque sí, si me entendiste algo, no necesito (ni necesitamos) motivos para hacerlo así.

Te Quiero Papá, y entre tantas líneas quise perderte un poco para no ponerte tan sentimental, pero sin más preámbulos, de eso se trata todo –Te Quiero- y tenías que saberlo.

PD: Y para que no quede otro por qué en el tintero… me inspiró algo que me dijiste ayer…Uno tiene que hacer lo que le gusta, le salga como le salga… por eso acá estoy hoy sentada frente a la computadora, siendo una burda imitación de una gran escritora, pero con la inmensa e implacable convicción de una nena, que cree (y está segura) que se puede tocar el cielo con las manos de la manera que yo quiera.”

-No sé ustedes, pero yo creo que estas pequeñas cosas, son parte del material con el cual se construye la Felicidad.

ººº
El excelso ciudadano