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viernes, 12 de octubre de 2018





OTRO LADRILLO en la PARED: V  - ANTES DE SER


Caía una llovizna imperceptible en el día gris y yo me encontraba conversando conmigo animadamente, cuando de repente me fui lejos –lo más lejos que pude- y me quedé hablando solo, sin mí.

Salto el muro, me sumerjo en el sueño más profundo y sueño que estoy mirándome al espejo y no me veo, pero estoy desnudo en medio de la gente. 

Atravieso el espejo y corro por el bosque detrás del conejo blanco –creo que es un Déja Vu- en el camino hay un pozo profundo que trato de saltar y no puedo. Me caigo, voy hundiéndome mientras grito pidiendo ayuda pero no escucho el sonido de mi voz.

Vuelvo a estar desnudo delante de mucha gente. Trato de taparme con mis manos, pero estas son transparentes, invisibles. Un sudor frío de miedo me corre por el cuerpo, mis ojos anhelantes suplican ayuda pero nadie me mira, todos, absolutamente Todos me dan la espalda. Me siento muy solo flotando en la nada.

Veo una mujer embarazada, es mi madre que me está gestando, retrocedo en el tiempo y sé que todavía no nací. Me doy cuenta ahora, del por qué estoy desnudo. Por momentos tuve miedo de ser solo una Ilusión.

Entretanto, me siento en el borde de la Nada, a esperar –pacientemente- el momento de Nacer.

Mientras tanto...

No Soy.

***
El excelso ciudadano

jueves, 11 de octubre de 2018





OTRO LADRILLO en la PARED: IV - MITOLÓGICOS SUEÑOS.

Duendes nocturnos merodean la noche
buscando almas solitarias
para torcer su destino…”

En esta tierra sin señales ni caminos procuro encontrarme a mí mismo, hace ya tiempo que me perdí, me miro al espejo y no me veo, solamente veo a un tipo que no conozco. Tomo el cuerpo de ese tipo y me voy al patio donde hay montones de tipos iguales con cara de mármol.

Me siento en el pasto y espero.

La estoy esperando a Laura que me viene a visitar hace un tiempo y charla mucho conmigo. Ella sabe escuchar y eso es muy importante en una persona, saber escuchar. Me hace acordar mucho a la hija que no tengo pero que alguna vez voy a tener.

Ella llega, me saluda, se sienta al lado mío y empieza a escuchar.

-¿vos sabías que vuelo?

-No, no sabía ¿desde cuándo? preguntó Laura – (ella es la Psicóloga que lo visita regularmente hace unos meses)

- No sé, pero desde hace mucho, cuando me empezaron a dar el Haloperidol y la Pimozida, pero no puedo dormir.

-¿Por qué decís que no podés dormir?

- No sé muy bien porqué, pero cuando me duermo me transformo en águila y después me despierto asustado.

Cuando le dan sus medicamentos, estos le producen un efecto de sedación y somnolencia, lo que le permite dormirse relajado y tranquilo.

Pero el plácido sueño pronto se vuelve pesadilla y convertido en águila, destroza y se come el hígado del encadenado cuerpo de quién cree que es Prometeo. La sangre empieza a correr lentamente y luego se transforma en un río que lo atrapa, lo hunde lentamente y es cuando se despierta desesperado con la horrible sensación de estar ahogándose en ese río de sangre que él mismo creó.

Una y otra vez el mismo sueño – tal pareciera que el mismísimo Zeus lo estuviera castigando – y él esperando su Heracles que lo venga a liberar.
...

Un desesperado grito se escucha a lo largo del pasillo del Hospital Psiquiátrico, atrayendo la atención de los enfermeros que corren a la blanca habitación para sujetarlo antes que se siga lastimando contra las paredes, lo agarran entre tres, mientras un cuarto le coloca una inyección y lo acuestan atado con unas correas de las manos y los pies en la cama, luego salen cerrando la puerta, dejándolo solo nuevamente hasta que vuelvan sus fantasmas…

***
El excelso ciudadano




martes, 9 de octubre de 2018




OTRO LADRILLO en la PARED: III – GENESIS


Apoltronado en el sillón del consultorio tratando de desaparecer por las costuras mientras el tipo de anteojos me mira fijamente y no me dice nada, hace más de media hora que está así. ¿Será porque no respondí a sus preguntas? ¿será que siquiera me está mirando? ¿será que realmente está ahí?

No entiendo porque hoy 10 de abril de 1994, el día de mi cumpleaños número 14 me trajeron hasta aquí. Tal vez mi mamá quedó preocupada porque hace dos días atrás me quedé sentado solo, después del almuerzo, toda la tarde en el living con la vista fija en el cuadro con una medalla que estaba colgado en la pared y que decía…”Diploma y medalla al valor en combate del Ejército Argentino al soldado –ahí tenía el nombre de mi Papá- post-morten… etc”. Lo miraba y trataba de entender, lo volvía a mirar una y otra vez tratando de encontrar a mi padre en ese pedazo de papel, de saber que se siente tener un padre, de… mil preguntas sin respuestas.

A mi padre según mis recuerdos, nunca lo vi, todo lo que sé de él me lo contaron mi madre y mi abuelo –más mi abuelo que mi madre- y de algunas fotos que no me dicen nada. Muchas veces sueño con él, de hecho hace tres noches lo hice y siempre el mismo y recurrente sueño/pesadilla. Sueño que estamos mirando un desfile en alguna fiesta patria, yo estoy con mi madre y mis abuelos mirando a lo lejos a ver cuándo pasa mi papá y cuando esto ocurre ellos levantan banderitas y saludan contentos diciendo, ahí va, que orgulloso se lo ve con el uniforme, entonces yo miro angustiado porque no lo veo, solo veo un uniforme y un casco vacío, sin rostro como uno de esos cuadros que me mostraron en la escuela de un tal René Magritte. No logro ponerle un rostro a mi papá…Si pudiera escribir un libro con la historia de mis catorce años de vida, este tendría muchas hojas en blanco en dónde debería contar las cosas que (no) hicimos con mi padre ausente.

Recuerdo que mi madre o mi abuelo –creo que mi abuelo- me contó que un día como hoy, 10 de abril pero de 1982 cuando cumplí 2 años, fuimos todos a la estación de trenes –porque en esa época andaban los trenes- a despedir a mi padre y los demás soldados que partían hacia el sur para defender nuestras recuperadas Islas Malvinas, esa fue la última vez que vieron a mi padre con vida. Por eso odio la guerra, por eso no creo que ningún pedazo de tierra valga más que la vida de un hombre, ningún hombre y mucho menos mi Papá. Fue por eso que hace dos días agarré el cuadro con la medalla que estaba colgado en la pared de la habitación y lo destruí contra el piso y luego salté gritando sobre él, así fue que corriendo asustados mi madre y su "nuevo" marido aparecieron en el living.

Algunas veces quisiera poder hacer lo mismo que esa niña que atraviesa el espejo corriendo detrás del conejo y que se encuentra con el sombrerero loco…
...

Ahora si vuelvo a escuchar al hombre de anteojos y veo a mi madre llorando, alcanzo a oír lo último que el tipo de anteojos está diciendo… ”por todo eso estoy seguro y convencido de que su hijo padece Esquizofrenia”.

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El excelso ciudadano



sábado, 6 de octubre de 2018




OTRO LADRILLO en la PARED- II (dos) : ELLOS y YO


Jajajajajaja, ellos creen que estoy loco. Me tienen encerrado acá y me estudian, me hacen todo tipo de pruebas para convencerse de que tienen razón. Dicen que desvarío, que me alejo de la realidad, que escucho voces o por lo menos que invento escucharlas. En fin, que no cumplo los parámetros de lo que para ellos es la cordura, la “normalidad”. Jajajajajaja

Pero nunca se les ocurrió preguntarme a mí, qué es lo yo considero que es la normalidad. Son unos simples mortales que solo tienen una vara, una forma de medir la normalidad. Ellos tienen un solo mundo y una sola manera de ver las cosas. No conciben que puedan haber varios mundos que coexistan al mismo tiempo y en el mismo lugar.


No pueden siquiera abrir su propia mente para tratar de ampliar los límites y su concepto entre Realidad y fantasía, ilusión, se quedan meramente en lo que ellos perciben como real, donde la esencia implica la propia existencia, por lo tanto si existe es.

Tan ocupados están en atenderme y no en entenderme, que sus propias mentes se limitan a un individuo y dejan de percibir el todo. Pienso que tendrían que ver más la televisión y tratar de entender a Sheldon cuando habla de la teoría de las cuerdas. O tal vez indagar la paradoja del gato de Schrödinger.

Jajajajaja, pobres individuos encerrados en rutinaria normalidad, abran su propia mente y dejen correr libre a su dormida imaginación y podrán entenderme.

Y sí, estoy loco, pero por razones totalmente diferentes a la que ellos creen.

Ellos pueden sondear en mi pasado, explorar quizás mi mente pero jamás podrán explorar mi Alma…




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El excelso ciudadano

jueves, 4 de octubre de 2018




OTRO LADRILLO en la PARED: I (uno) -Vivencias de LOCOJUAN - 

Hubo un tiempo en que podía caminar con mis propios pies y volar con mis sueños, soñaba que era libre y podía mirar el cielo con las nubes jugando a transformarse en diferentes figuras, un rato como un pájaro que pronto se transformaba en caras riéndose de alguna tontería y al otro rato las mismas nubes estaban tristes y  comenzaban a llorar, cuando esto pasaba me gustaba andar bajo la lluvia descalzo hasta que saliera el arco iris. Me juntaba con otros chicos- grandes igual que yo para hacer barquitos de papel en los que andaban los piratas por las cunetas de las calles de mi pueblo.

 Hubo un tiempo en que fui feliz. A nadie le importaba que ya no me afeitara y que anduviera descalzo, ni que me sentara en la plaza durante horas enteras hasta que llegara la noche. Es un loco lindo que no le hace daño a nadie, decían que dice que decían.

Pero hubo una vez hace no sé cuándo, que las calles se llenaron de soldados  , la gente estaba más triste y casi no conversaban con nadie, todos miraban de reojo, nadie quería jugar conmigo, mucho menos cuando los hombres que tenían uniforme me sacaron de la plaza, me desnudaron y me tiraron agua con una manguera a pesar que yo no quería, después me cortaron el pelo y la barba diciéndome que la próxima vez me iban a encerrar.

 Un día de esos días, me alzaron en una ambulancia y me pincharon con algo que me hizo dormir. Me desperté encerrado entre cuatro paredes blancas que de tan blancas me dolían los ojos al mirarlas. Una vez al día, después de comer y tomar –a la fuerza- unas pastillas de colores me dejaban salir a un patio donde había un montón de locos con los que no se podía conversar –porque estaban locos- no se entendía que era lo que decían.

Pasó un tiempo hasta que me transformé en un ladrillo y pasé a ser parte de la pared. Mano de pintura sobre manos de pintura –blanca obvio- que luego de un tiempo se empieza a descascarar, como intentando dejarme desnudo para poder descubrir mi propio Yo, mi esencia, mi conciencia de Ser.

Hace mucho tiempo ya que estoy integrando esta pared, a la cual le pusieron dos ventanas que me sirven de ojos para poder ver lo que sucede a mi alrededor, también una puerta para que puedan pasar las personas que llegan al cuarto. Pero juegan conmigo, entran y salen, algunas me hablan, otras intentan pincharme, pero yo, ya nada siento. A veces pasa mucho tiempo para que alguien atraviese la puerta. Entonces quiero gritar bien fuerte para que se me escuche.

Me siento tan Solo…

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El excelso ciudadano